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Nada va hacia atrás.




No todos los rastros deben de ser nuevamente convocados. Hay miradas intactas y en suspiro que después de meses, tendría que aprender a desdibujar. ¿Cuál es la parte adentro en la que guardamos este tipo de inverosimilitudes? Parques en abandono, esas orillas de los no encuentros, parques que no vuelven si no existen los pasos. Y uno con las señales de todos sus barcos. Queriéndose mar.

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un día de azul

Abrazamos por dentro al sonido del agua. Un susto gesticulado hasta los ojos, de tantos enviados al olvido. Nosotros volviendo con un puñito de arena, explicándonos que un universo nos contiene, y esas partículas entregadas con muchísimo cuidado sin darnos cuenta, lo son todo.
foto: mariana delgado sáenz.

 Miramos un rato
le dí fuerza
 mostró su fragilidad
descubrió la mía

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Cuantos saltos

Cuantos nombres poco articulados a la boca, cuantos latidos por segundo en el corazón  habitado. Entonces recostarse a algo, acurrucarse un poco.  Verse , veme  para verme. Cuantas preguntas. Cuanta travesía muda. Cuanto alcance debajo de los parpados.
La plantas han sabido siempre crecer como si nada. Dónde todo importa.
Hasta cual parte del cuerpo habita la esperanza. Cómo mirar bien, cuando todo el asombro lo estrujas a un suspiro.  Los espacios silenciosos están en medio de los cuerpos.




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