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Mostrando entradas de febrero, 2016

Nada va hacia atrás.

No todos los rastros deben de ser nuevamente convocados. Hay miradas intactas y en suspiro que después de meses, tendría que aprender a desdibujar. ¿Cuál es la parte adentro en la que guardamos este tipo de inverosimilitudes? Parques en abandono, esas orillas de los no encuentros, parques que no vuelven si no existen los pasos. Y uno con las señales de todos sus barcos. Queriéndose mar.

Tristán Narvaja y Colonia

Entre tantos libros un poema suelto, uno de palabra.
Sin revestirse en caso de sombra. Irse y  regreso.
Pulir los ojos con la intención de uno mismo.
Temblar y que se nos note.
Esa formación de cristales brotando cual hojas. Todas las figuras que colgamos al sol.
¿Quién nos atraparía sonriendo?
El tipo que sube al autobus a vendernos sus amables objetos: medias, postales, o pequeñas agujas para destapar parsimoniosa-mente  los orificios de las cocinas de gas.

Regreso a tus encharcados ojos de mar.
Ahora estoy acá sin imitar ningún movimiento. Y qué podríamos con certeza conservar.
 No resulta correcto repetir lo que dijiste. Los asombros saben gesticular solos.