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quiero cartas sin remitente





Y cómo enterarme si vos pasas cada tanto por acá . Si yo juego a la mudez conmigo. La mueca del tiempo paraliza. Ayer que puede ser hoy soñé verte.  Los lugares cambian poco.  Nosotras en cambio juraríamos cada día ser otra. Todo en off  menos su tacto. Al despertar lloré. Sí desconsoladamente . Sí es todo lo que no dije.  ¿Y qué es decir?  .  Llegas intentando abrirlo todo. Y al mismo tiempo negando cualquier acto.  Casi como una amenaza. La mueca del miedo. Tanto temor para salvarnos. Un océano.



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Comentarios

  1. No está en mi intención descubrir nada, pero ahora quiero llenar este espacio vacio de objetos imaginados para, cuando pases por aquí, parezca que hay algo. Este mundo irreal tiene la lisa perfección de lo ideado, aunque luego no se pueda compartir o al mirarlo se modifique de tal manera que el esbozado dibujo se vuelque de un arrebato. Ahora es el ocaso, un atardecer de cielo dorado, pintando el justo color de un estado de ánimo... y puede que anochezca, o que en un suspiro amanezca diàfano. Estoy solo, sin amparo, enmarañado en largas horas vacias donde la desesperación crece a la altura del hueco oceánico por donde vuelan huérfanas mis manos. Núnca serás tan imprescindible, tan intensamente codiciada como en estos instantes. Te siento transitar por este espacio indefinido que nos une, por fin mirandonos, concentrado en intuirte, arañando colores de un pedazo de silenció arrebatado a un mundo colapsado por ecos extraños. Si permanezco sordo a las aturulladas voces que exclaman sin pausa los pajaros volando, siento un íntimo abrazo que nos hermana confusos junto a todos los que persiguimos anhelos que núnca cumplen con la holgura que soñamos.

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