4.5.13

Mayo por adentro

El tiempo como ilusión sucede,  los días de frecuentar los espejos, la prisa en donde con costos sabemos hacia cual lugar mirar.
Pero llega un día, cualquiera, en el que es más valido mirar al otro, que al espejo. En el que el ritmo de la prisa lo marca el viento y  percibimos como trama de seda que hemos sido liberados de algo.
Podríamos contabilizar los días, pero no tendría sentido el acto.
Y quizá haga falta un solo paso más, para darle la cara a ese vacío inmenso, ese sito que realmente nos contiene. Percibir sin espejos que hemos girado. Agradecer entre las entrañas lo recorrido.

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