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Acá está el tiempo, mi  paisaje de trayectorias que no acaba nunca. Esa música de nubes a media noche penumbra. Acá está esa ciudad,  ese instante desde la ventana donde me vez cruzar la calle,  hasta no verme mas, causa de la fuga. Se vuelve roja la ciudad de noche. Tendré que comprender eso sola. Vuelve la niebla y creo que te quedas detenida un rato en la ventana, y que solo un carro sucede. Yo sigo caminando me invade la niebla,  me detiene. Ya no queda mucho.  Pienso que te deje sola en mi lugar. Que salí para que me detuviera la niebla.  Para quitarme la certeza de saber si vas estar ahí cuando llegue.




foto: Mariana D Sáenz


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foto: mariana delgado sáenz.

 Miramos un rato
le dí fuerza
 mostró su fragilidad
descubrió la mía

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un día de azul

Abrazamos por dentro al sonido del agua. Un susto gesticulado hasta los ojos, de tantos enviados al olvido. Nosotros volviendo con un puñito de arena, explicándonos que un universo nos contiene, y esas partículas entregadas con muchísimo cuidado sin darnos cuenta, lo son todo.

Cuantos saltos

Cuantos nombres poco articulados a la boca, cuantos latidos por segundo en el corazón  habitado. Entonces recostarse a algo, acurrucarse un poco.  Verse , veme  para verme. Cuantas preguntas. Cuanta travesía muda. Cuanto alcance debajo de los parpados.
La plantas han sabido siempre crecer como si nada. Dónde todo importa.
Hasta cual parte del cuerpo habita la esperanza. Cómo mirar bien, cuando todo el asombro lo estrujas a un suspiro.  Los espacios silenciosos están en medio de los cuerpos.




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