flores y presagios


para lo que acaba y lo que empieza, adeu año .

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Foto. Mariana D. Sáenz.

sobre lo lleno, el vácio y la ilusión







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Fotos. Mariana D. Sáenz

Gratitud



Gracias aroma
azul,
fogata
encelo.
Gracias pelo
caballo
mandarino.
Gracias pudor
turquesa
embrujo
vela,
llamarada
quietud
azar
delirio.
Gracias a los racimos
a la tarde,
a la sed
al fervor
a las arrugas,
al silencio
a los senos
a la noche,
a la danza
a la lumbre
a la espesura.
Muchas gracias al humo
a los microbios,
al despertar
al cuerno
a la belleza,
a la esponja
a la duda
a la semilla
a la sangre
a los toros
a la siesta.
Gracias por la ebriedad,
por la vagancia,
por el aire
la piel
las alamedas,
por el absurdo de hoy
y de mañana,
desazón
avidez
calma
alegría,
nostalgia
desamor
ceniza
llanto.
Gracias a lo que nace,
a lo que muere,
a las uñas
las alas
las hormigas,
los reflejos
el viento
la rompiente,
el olvido
los granos
la locura.
Muchas gracias gusano.
Gracias huevo.
Gracias fango,
sonido.
Gracias piedra.
Muchas gracias por todo.
Muchas gracias.
Oliverio Girondo,
agradecido.


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Oliverio Girondo

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Foto. Mariana D. Sáenz.



ingreso de la noche a la noche


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Foto. Mariana D. Sáenz


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Foto. Mariana .D. Sáenz

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Foto. Mariana D . Sáenz

un cuerpo sin cuervos, como un alma

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Autobuses, estaciones, cuerpos
cuerpos, cuerpos, cuerpos
tu ausencia
que tal vez sea la mía a tu lado
cuerpos, cuerpos, cuerpos
ninguna señal.
Todo adentro
como un afuera reflejo.
Tengo tu ausencia tan de cerca
que la siento respirar, al lado
de mi lado
podría voltearle la cara
para que no me mire
no mirarla yo
o darle un beso para que se vaya
afuera
solo por un rato.



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abril es toda mutismo


Luego lugar de armar

amar, caminar.


Hay que cuidarnos sin miedo

vernos los ojos

decir verdad

y todo lo que nos duela.




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llovido



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Foto. Mariana D. Sáenz

incendio matutino


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Foto. Mariana D. Sáenz.

vacuidad


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Foto. Mariana D. Sáenz
La luz filtrada por las nubes,
los árboles, el aire y otros cuerpos,
pero más aún filtrada por el pensamiento,
reconstruye el proyecto del día
y hace de la mañana
un protocolo de recuerdos.

Hay muchas luces en la luz,
muchos días en el día
y muchas zonas en el cristal de cada uno.
Pero la clave es el tamiz,
la sutileza combinatoria,
la inventiva del azar
para cernir las dosis de transparencia
y ajustar la estela de reflejos
que hacen de cada hora un tiempo único
en la supuestamente boba monotonía del tiempo.

La luz necesita siempre intermediarios,
como quizá todas las cosas.
Tal vez sea una clave de la realidad:
no hay mensajes directos.
Todo es mediación porque lo directo destruye.

¿Qué intercalar entonces entre la rosa y la luz,
entre la noche y el amor,
entre un hombre y la muerte,
entre la vida y esta mañana transmutada de recuerdos?

¿Qué poner entre lo que una cosa es
y aquello que no es,
para que pueda serlo?

¿Cómo tamizar la distancia
entre nosotros y la ausencia
para encontrar por fin nuestra presencia?



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Roberto Juarroz